#UnDíaComoHoy, en 1956, 12 vecinos de Florida, en Vte Lopez fueron secuestrados y llevados a un descampado en José León Suárez, donde fueron brutalmente fusilados por la dictadura de Pedro Eugenio Aramburu. Siete de ellos lograron sobrevivir.
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El grupo de militares leales a Perón que condujo la sublevación estaba conducido por Juan José Valle y Raúl Tanco. Ambos diagramaron un plan denominado "Movimiento de Recuperación Nacional". ¿En qué consistía? La noche del 9 de junio de 1956, Eduardo Lausse y el chileno Humberto Loayza se enfrentaban en una pelea de boxeo en el Luna Park. Teniendo en cuenta que mucha gente seguiría la transmisión por radio, la idea era interrumpirla a las 23 horas con un mensaje para enviarle una señal de levantamiento al pueblo.
Aun así, el plan fracasó, ya que Aramburu e Isaac Rojas (presidente y vicepresidente de la dictadura respectivamente) se enteraron del levantamiento. Como respuesta, a las 00.30 horas del 10 de junio, decidieron lanzar la Ley Marcial, que suspendió las leyes y otorgó facultades extraordinarias a las Fuerzas Armadas. De esta forma, la dictadura logró una habilitación para reprimir cualquier tipo de levantamiento. Como si fuera poco, Aramburu también aplicó un decreto que consistía en fusilar a todos aquellos que no cumplieran con dicha ley.
Mientras tanto, en una casa de la localidad bonaerense de Florida (Provincia de Buenos Aires), un grupo de personas se juntó a escuchar la pelea. Si bien algunos estaban involucrados en el levantamiento que habían organizado Valle y Tanco, otros no tenían absolutamente nada que ver. Producto de un combate que se dio entre los efectivos del Gobierno de Facto y los sublevados, alrededor de las 22 horas y la medianoche (antes de que fuera sancionada la Ley Marcial) , fueron puestos en un camión y luego trasladados a un basural de José León Suárez
Sin ningún tipo de juicio previo, 18 militares y 13 civiles fueron fusilados. Sin embargo, varios lograron sobrevivir.
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Continúan declarando familiares de las víctimas de los fusilamientos de José León Suárez. La masacre fue protagonizada por miembros de la Policía de la Provincia de Buenos Aires entre el 9 y 10 de junio de 1956. Este miércoles lo hizo Mónica Benavídez, hija de Reinaldo Benavídez, uno de los sobrevivientes.
El juicio se está desarrollando en el Juzgado Federal Criminal y Correccional N°2 del partido bonaerense de San Martín, a cargo de la jueza Alicia Vence. Los hechos sucedieron durante el gobierno de facto autodenominado “Revolución Libertadora”, de Pedro Eugenio Aramburu. En ese tiempo, el peronismo estuvo proscripto por decreto.
Al respecto, Mónica señaló que “fue un día muy emotivo, muy movilizador”. Y agregó: “Decir fusilamientos es un eufemismo, la palabra correcta es asesinatos".
Mónica es hija de Reinaldo Benavídez, uno de los siete sobrevivientes. “Mi papá era amigo de la infancia de Julio Troxler, ya en el camión vieron venir lo que iba a pasar y por señas se pusieron de acuerdo en que, apenas los bajaran, golpearían al custodio y correrían”, contó y sentenció: “Eso hicieron y así salvaron su vida”.
Troxler y Benavídez se conocían del barrio, de Florida Oeste, donde se habían criado juntos. Benavídez entonces tenía 30 años, era soltero y trabajaba como comerciante: era socio en un almacén de ramos generales en Villa Martelli, la localidad vecina. Era peronista, todo el barrio lo sabía.
Mónica continuó: “Huyeron del basural como pudieron, cada uno en una dirección distinta. Mi papá no volvió a su casa, se refugió en otro lado. De alguna manera le hicieron llegar el mensaje de que la embajada de Bolivia lo recibiría y allí fue, se encontró con Troxler y otros más, y de ahí partió al exilio en La Paz”.
Además, su hija narró un hecho que los marcó toda la vida, a ella y a su padre, que finalmente fue anexado a la causa. “Muchos años más tarde, yo tendría unos 12 años; mi papá trabajaba en una panadería en avenida Fondo de la Legua, en San Isidro, y volvía a casa en Del Viso en tren. Se le acercaron cuatro tipos, servicios seguramente, antes de llegar a la estación Polvorines, de la línea Belgrano Norte, y trataron de tirarlo a la vías. Él se resistió”.